PERDONAR...
No es estar de acuerdo con lo que hizo otra persona.
No es fingir que lo que te hicieron nunca sucedió.
No es justificar el mal para que lo que te hicieron sea menos doloroso.
No es pasar por alto o tolerar el abuso.
No es negar que otros trataron de lastimarte, una y otra vez.
No es dejar que otros te pisoteen y te pasen por encima.
No es dejar de presentar denuncia cuando se ha cometido un delito.
No es olvidar el mal que se hizo.
No es fingir que nunca te lastimaron.
No es que la relación tiene que volver a ser lo que era antes.
No es que tengas que volver a ser amigo de esa persona.
No es que siempre tenga que suceder un reencuentro, como si nunca hubiera pasado nada.
No es que tengas que decirle a quien te ofendió, que le perdonaste.
No es que se cancelan todas las consecuencias negativas de la ofensa.
¿Qué es el perdón, entonces?
Perdonar es...
Una decisión interna de cada persona.
Renunciar a la venganza y al deseo de tomarse la revancha.
Negarse a vivir en el pasado.
Una decisión consciente y bien pensada.
Liberar a otros para que nosotros podamos liberarnos.
Asumir el dolor que nos causaron.
Asumir que no vamos a poder cambiar el pasado.
Romper el ciclo de amargura.
Desatarse de las heridas del ayer.
Soltar la carga del odio y del rencor para seguir adelante.
Es hora y es ahora. ¡Perdona!
viernes, 16 de enero de 2015
Perdonar...
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Talita Plum
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15:08
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lunes, 29 de julio de 2013
Cómo mira El que ve...
Recupero esta entrada para ti... y para invitar a todos a ver la imagen de otra manera... Dios niño mirando al que se acerca a Él... seas como seas...
Olvidemonos de nuestro monstruo y disfrutemos del inmenso Amor con el que, Quien nos ama, nos mira.

A veces cuando el miro al mundo me siento así, como si estuviera frente a un monstruo.
Un monstruo que más que miedo me da tristeza y me duele... me duele lo que veo y no sé qué hacer frente a lo que me enfrento.
Todo va muy rápido y a mi no me dan ni las piernas ni el alma para dar zancadas tan grandes.
Tengo la sensación de que todo pasa, le pese a quien le pese -lo que pese-, y sin que pase nada... o eso parece...
El caso es que hoy, pensando en este "monstruo" he comprendido que, como los que me asustaban de pequeña en el tren de la bruja, no son para tanto...
Llevan caretas duras que endurecen la expresión hasta que asustan y peluca de mentira para esconderse y que dé más miedo aún...
Hay personas que están enfadadas, viven enfadadas... no es, necesariamente, con quien tienen delante pero eso no importa. Les cabrea el mundo y cualquier habitante del planeta que se cruce se convierte en una buena diana sobre quien descargar sus iras... pero... no es nada personal...
Hoy me he dado cuenta de que todo ese pecado y mal que endurece a veces al mundo, esconde -más bien entierra-, la humanidad.
Debajo de los monstruos hay personas -humanas claro- de carne y hueso, con más o menos heridas y dolores, con más o menos corazas o caretas.
Con los ojos de Quien más ama la humanidad del hombre se puede ver lo que hay debajo (verdad, hermi?) y con amor paciente, oración y confianza, se consigue que los monstruos se atrevan a volver a ser como niños... felices...
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Talita Plum
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jueves, 11 de julio de 2013
Cumplo mis votos y quemo mis naves
Traigo esta canción que sólo he encontrado en su versión original en inglés. Estoy seguro de que pronto "alguien" será tan amable de traducirla entera.
La he escuchado este fin de semana y me retumbaban dos frases
Pasa por no dejarme a la espalda posibilidades de volver atrás.
Sólo así, lucharé realmente con todas mis fuerzas y todo mi ser en las dificultades.
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Talita Plum
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14:06
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martes, 25 de junio de 2013
Sígueme
"Sígueme"
Pocas palabras tienen tanta fuerza para el cristiano como ésta: "Sígueme":
Sígueme con tus alegrías.
Sígueme con tus penas.
Sígueme con la vida que tienes.......asi como eres y como estás.
Sígueme en medio de la apatía y la rutina.
Sígueme, aún sabiendo, ya que me conoces, que esto es una carrera de resistencia y no de velocidad.
Sígueme, cada día, en el intento.
Sígueme con esa cruz que cargas, sea grande o pequeña.....quizá no eres quién para medirla.....quizá te equivocas midiéndola.
Sígueme con tus enfados, sígueme, porque enfadarse con la vida.....a veces es sano.
Sígueme en tu mediocridad.
Sígueme en tu falta de fuerza y en tus brotes de valentía.
Sígueme cuando construyes un mundo mejor a tu alrededor o cuando estás tan liado.....que todo lo lías a tu alrededor.
Sígueme en el pecado que cometes y en la alegría de reencontrarte y quererte con el Padre.
Sígueme, caéte.....pero no dejes de seguirme.
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Talita Plum
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11:06
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viernes, 21 de junio de 2013
El Síndrome del Baile de Boda
¿Quién no ha ido a una boda y ha alargado la sobremesa disfrutando de la primera copa y ha terminado comentando las escasas dotes de bailes de algunos, la poca coordinación de otros y la total ausencia de vergüenza del padre de la novia dándolo intentando convencer al mundo de que el descendiente directo del hijo de Fred Astaire y Ginger Rogers?
Yo lo hice una vez.
Me senté, GinTolic en mano y, mientras agitaba los hielos en círculos iba comentando:
"Mira Manolita! Lo que se nota que hacía dos años que no salía! que manera de darlo todo!"
"Por favor, Jacinto! ni mi abuelo baila asi!"
"Por Dios! Has visto a Kiko y Piluchi? ¿¿¿Han ido a clase en el hotel de veraneo????"
"Atención a Rigoberto! Tiene que llevar los cascos puestos y estar escuchando otra música!!!!!"
jajajajajaja
Si, si... "jajajajajaja" Y ahora coges a tu marido y te pones a bailar en medio de la pista.
Quién se atreve a mover un sólo pie (de los brazos ni hablamos) con la mera sospecha de que "alguien" puede estar mirando y comentando tal y como uno mismo acaba de hacer hace diez minutos.
Y ahí lo tienes... toda la boda hablando hasta con el cubo de los hielos incapaz de echar ni medio baile. Y te vas a casa con dolor de pies de estar de pie como un pasmarote y además, con dolor de cabeza de tanta tontería como has dicho y escuchado.
He aquí el Síndrome del Baile de Boda.
Muchas veces, casi siempre, cuando criticamos o hablamos de otros, los interesados no llegan ni a enterarse! A nada que uno sea un poco hábil en lo de dar rienda suelta a la sinhueso, sabe hacerlo de modo que, mientras le comentas a tu amiga Cuca lo espantoso del tocado de Pocholi que parece un pavo real, al cruzarse la mirada tu sonrisa le dice: "Qué ideal estás!"
No importa, Pocholi casi nunca se entera y puede ponerse un jarrón a lo Carmen Miranda e ir tan contenta pensado que es la más mona del lugar. Sin embargo, intenta ponerte uno! imposible! En tu cabeza se escucha "Pavo Real, Pavo Real!"
Pues este es el gran peligro de criticar, de hablar mal de otros, incluso, simplemente de juzgar internamente y "despreciar" a los demás. El daño que nos hace a nosotros mismos!
Cada crítica a otro es una losa sobre nosotros mismos. Cada juicio, cada desprecio, es una cadena con con el grillete puesto en las alas de nuestra libertad interior, nuestra paz y nuestra capacidad para atrevernos a ser nosotros mismos.
Es quedarte sentado. Sin bailar.
Por eso, ahora, procuro bailar de las primeras. Me lo pongo todo encima: gafas, sombreros y hasta marabúes! Bailo con mi marido como si fuera Carlton Banks en el último capítulo del "Príncipe de Bel Air".
Sólo así, dándolo todo en los diez primeros minutos, puedo ayudarme a mi misma y no caer en la tentación. Sólo así puedo combatir el Síndrome y quedarme con el baile y la boda!
Así que, señoras y señores música y...
.... a bailar!
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Talita Plum
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jueves, 20 de junio de 2013
Sólo por uno... in fretta
Hace días me persigue y me incomoda la "obligación" de escribir aquí... de intentar retomar esto y dejar de guardarme para mi (o por y para lo que sea que me vengo guardando) lo que recibo gratis...
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Talita Plum
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12:58
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jueves, 15 de marzo de 2012
Te prometo
Sé que mis hormonas contribuyen a las emociones a flor de piel pero este video me ha conmovido por la SINCERIDAD
Hoy en día, en el que la palabra de honor queda relegada a las películas de espadachines y duelos, en estos tiempos en los que la palabra dada tiene el mismo valor que la que escribe en una barra de hielo en agosto, me ha impresionado la sinceridad auténtica. La que huye de intentar vender motos sin caer en el desánimo ni el catastrofismo.
Veía el video y me iba dando cuenta de que la diferencia está en quien hace la promesa... Quien hace la Promesa...
Uno es capaz de atreverse a todo, de apostar el todo por el todo cuando Quien promete es la Promesa, cuando da Su palabra la Palabra...
Y como suelo pasar por aquí de puntillas y no digo ni palabra... pues al menos comparto algo de lo que me sigue moviendo y conmoviendo... porque para lo que os lo preguntáis... sigo viva... más viva que nunca ;-)
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Talita Plum
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