viernes, 27 de febrero de 2009

Menu de Cuaresma



Hoy es el primer viernes de Cuaresma y doy gracias a Dios, especialmente, por los sacerdotes. Nuestro querido Mariano nos regala este Menu de Cuaresma.

¡¡¡Menús para la CUARESMA 2009!!!

· Ofrecemos una dieta variada, sabrosa y equilibrada para cada día.

· Elija entre nuestros suculentos platos lo que más le convenga.

Primer Plato: “ ABSTINENCIA”

0. Como primer plato recomendamos la ABSTINENCIA en sus diversas modalidades y presentaciones.

  1. ABSTINENCIA de comer carne los viernes de Cuaresma. Aunque sólo afecta a los mayores de 14 años, uno, si quiere, también se puede servir.

  1. ABSTINENCIA de ver algunos programas de Televisión con alto contenido cárnico (Plato recomendado por la casa).

  1. ABSTINENCIA de comer mucho de lo que más me gusta, poco de lo que me gusta menos, y otros caprichos.

  1. ABSTIENCIA de ser un poco “chuleta” y tratar mal, o con poco cariño, a los que me rodean.

5. ABSTINENCIA de navegar por “internet” sin rumbo fijo, chatear sin necesidad, (picar entre horas, engorda muchísimo).

  1. ABSTINENCIA de …………………………………………………………….

Segundo Plato “AYUNO”

0. El AYUNO no puede faltar en sus menús de Cuaresma. Se puede elegir en sus dos versiones: “Mayores de 18 años” y “Menores de 18 años”

1. Para los mayores de 18 años, guardar AYUNO el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Se trata de hacer una sola comida al día acompañada de un ligero desayuno y una cena frugal.

2. Los siguientes AYUNOS son válidos, también, para los menores de 18 años.

3. AYUNO de robar curiosear, mentir, engañar, contar bolas.

4. AYUNO de criticar, protestar, quejarse, perder el tiempo.

5. AYUNO de……………………………………………………………………..

6. AYUNO de……………………………………………………………………..

Guarniciones y Ensaladas: “ORACIONES”

0. Pueden acompañar cualquiera de los platos anteriores. Se pueden servir tanto en frío como en caliente. Recomendamos según las horas:

  1. Ofrecimiento de obras: “Te ofrezco, Padre, todo el día, mis oraciones, pensamientos, afectos deseos, alegrías y sufrimientos, en unión de Jesucristo por la salvación el mundo…”; “Oh Señora mía, Oh Madre mía, yo me ofrezco de todo a ti…”.

(Desayuno. Se sirve fuera de la cama).

2. “Angelus”: El Ángel del Señor anunció a María… (hacia 12 de la mañana).

3. “Bendición de la mesa” (Excelente aperitivo para abrir el apetito).

4. “Visita al Santísimo” (Licor de la casa).

5. “Santo Rosario” acompañado de Ensalada de Piropos a la Madre en su presentación de Letanías” (En cualquier momento).

6. Tiempo de “Oración Mental” (p. ej.: lectura del Evangelio del día meditado).

7. Ensalada Mixta de Jaculatorias: “Señor, tú eres mi refugio”; “Dios mío y Señor mío”; “Todo por ti, Señor”; “Confío en ti, porque Tú eres mi Padre”; “Madre, ayúdame”; “Virgen Madre, quien me mire te vea”... (En cualquier momento).

8. “Tres Avenarías y Examen de Conciencia” (estupendo para tener dulces sueños).

Postres: “ REPOSTERÍA DE CALIDAD”

0. Nuestros refinados reposteros recomiendan para esta Cuaresma:

1. Endulza tu Cuaresma con la Comunión frecuente: miel en los labios y alegría en el corazón.

2. Aconsejamos también que prueben un encuentro frecuente con Cristo en la Confesión Sacramental .

Tomado este Menú de la casa patrocinadora: Parroquia de la Visitación” de las Rozas.

¡¡¡Pruébalo y notarás la mejoría en

tu Caminar hacia la PASCUA DEL SEÑOR 2009!!!



Cada uno que rellene los huecos como mejor considere! Se admiten sugerencias y, recordamos, que se puede compartir platos así probamos más cosas!

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De Colores

miércoles, 25 de febrero de 2009

Ayunar de lo que engaña nuestro hambre de Dios




Alguien me pedía alguna reflexión para el día de hoy, miércoles de ceniza, día de ayuno y abstinencia.

La verdad es que sobre el ayuno se me ocurren muuuuuchaaaaasss cosas, pero tenemos toda la Cuaresma para irlas compartiendo.

Me acordaba ayer de algo que un buen amigo monjes de Silos nos compartía la pasada Cuaresma.

Nos decía Fray Ángel que había descubierto al ayunar (si es que es muy útil) que inconscientemente -o no- todos vamos usando nuestros trucos para "engañar el hambre": fumar, beber agua, entretenerse y distraerse, etc... casa uno sus cositas.

Darse cuenta de esto le había llevado a vivir la Cuaresma deseando ayunar de todo lo que engaña el hambre de Dios. Todas esas cosas que nos "ayudan" a ser menos conscientes de la necesidad que tenemos de Dios.

A Borja y a mi nos pareció una preciosidad de pensamiento. ¡Qué cosas tiene vivir tan cerca del Señor!

Feliz miércoles de ceniza! Feliz Cuaresma!

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De Colores

martes, 24 de febrero de 2009

Cuaresma: mensaje del Papa



Mañana es miércoles de ceniza, comienza la Cuaresma, tiempo de conversión y preparación para la Pascua del Señor.

¡Qué mejor manera que empezar este camino con las palabras que nos regala el Papa!

"Jesús, después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mateo 4, 2).

¡Queridos hermanos y hermanas!

Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor ! la oración, el ayuno y la limosna ! para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, "ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos" (Pregón pascual). En mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública. Leemos en el Evangelio: "Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mt 4,1-2). Al igual que Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley (cfr. Ex 34, 8), o que Elías antes de encontrar al Señor en el monte Horeb (cfr. 1R 19,8), Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador.

Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. Ya en las primeras páginas de la Sagrada Escritura el Señor impone al hombre que se abstenga de consumir el fruto prohibido: "De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio" (Gn 2, 16-17). Comentando la orden divina, San Basilio observa que "el ayuno ya existía en el paraíso", y "la primera orden en este sentido fue dada a Adán". Por lo tanto, concluye: "El ‘no debes comer' es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia" (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98). Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor. Es lo que hizo Esdras antes de su viaje de vuelta desde el exilio a la Tierra Prometida, invitando al pueblo reunido a ayunar "para humillarnos ! dijo ! delante de nuestro Dios" (8,21). El Todopoderoso escuchó su oración y aseguró su favor y su protección. Lo mismo hicieron los habitantes de Nínive que, sensibles al llamamiento de Jonás a que se arrepintieran, proclamaron, como testimonio de su sinceridad, un ayuno diciendo: "A ver si Dios se arrepiente y se compadece, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos" (3,9). También en esa ocasión Dios vio sus obras y les perdonó.

En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que "ve en lo secreto y te recompensará" (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que "no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el "alimento verdadero", que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de "no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal", con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.

La práctica del ayuno está muy presente en la primera comunidad cristiana (cfr. Hch 13,3; 14,22; 27,21; 2Co 6,5). También los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del "viejo Adán" y abrir en el corazón del creyente el camino hacia Dios. El ayuno es, además, una práctica recurrente y recomendada por los santos de todas las épocas. Escribe San Pedro Crisólogo: "El ayuno es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica" (Sermo 43: PL 52, 320, 332).

En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una "terapia" para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. En la Constitución apostólica Pænitemini de 1966, el Siervo de Dios Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no "vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos" (cfr. Cap. I). La Cuaresma podría ser una buena ocasión para retomar las normas contenidas en la citada Constitución apostólica, valorizando el significado auténtico y perenne de esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (cfr. Mt 22,34-40).

La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. San Agustín, que conocía bien sus propias inclinaciones negativas y las definía "retorcidísima y enredadísima complicación de nudos" (Confesiones, II, 10.18), en su tratado La utilidad del ayuno, escribía: "Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura" (Sermo 400, 3, 3: PL 40, 708). Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.

Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. En su Primera carta San Juan nos pone en guardia: "Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?" (3,17). Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. encíclica Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18). También hoy hay que redescubrir esta práctica y promoverla, especialmente durante el tiempo litúrgico cuaresmal.

Lo que he dicho muestra con gran claridad que el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. Oportunamente, un antiguo himno litúrgico cuaresmal exhorta: "Utamur ergo parcius, / verbis, cibis et potibus, / somno, iocis et arctius / perstemus in custodia - Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención".

Queridos hermanos y hermanas, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios (cfr. encíclica Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en "tabernáculo viviente de Dios". Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.

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De Colores

jueves, 19 de febrero de 2009

Hitler no puede ir a la fiesta



¿Quien es Juan Zelada?

No puedes perderte esta fiesta

Perdonad la aparente entrada meramente publicitaria. Tiene su explicación!

El video es, sencillamente, brillante y la fiesta una iniciativa que merece la pena!!!

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De Colores

martes, 17 de febrero de 2009

Manos a la obra



A veces necesitamos que alguien se decida a hacer lo imposible, lo que le supera, para implicarnos y poner nuestra parte.

Hoy es un día un poco gris... pero eso es parte de que la vida sea...

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De Colores

viernes, 13 de febrero de 2009

Obedecer



Obedecer no está de moda. Ni siquiera es políticamente correcto y para muchos es una especie de sumisión alienante contraria a la tan revindicada como malentendida libertad a la que tenemos derecho aunque no siempre la acompañemos de la responsabilidad que debe llevar aparejada.

Los padres se quejan de que los hijos no obedecen mientras ellos destierran de su cabeza la posibilidad de hacer lo propio, por ejemplo, con sus jefes. Ahora se coopera, se colabora, se trabaja en equipo... pero ¿obedecer? No, de ninguna manera. Cada uno tenemos nuestras opiniones y criterios y el derecho a hacerlos valer en plano de igualdad con quien, si no jugáramos a obviar las jerarquías, nos daríamos cuenta que está, efectivamente, en un plano superior. Y así nos encontramos a los becarios rectificando a los directores, a las enfermeras cuestionando a los médicos y, por supuesto, a los hijos diciendo (o pensando) “si claro, papá, porque tú lo digas”.

Puede que sea el efecto péndulo de una sociedad que abusó del “porque lo digo yo” y que pronto volvamos a la normalidad. Es curioso que el término lejos de aludir al acatamiento de una orden por encima de la propia conciencia, viene del latín ob-audire que hace referencia a tener en cuenta de manera ponderada lo que escuchamos que nos indica, requiere o manda (si, manda) quien tenemos por encima. Mientras, pido la humildad necesaria para ser obediente porque, además, aunque no esté de moda, quien obedece no se equivoca.

6 de febrero de 2009


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De Colores

miércoles, 11 de febrero de 2009

Bono, de U2, canta a Dios y al amor en su último disco



[Forum Libertas]

"No se trata de si yo creo en el amor, sino de si el amor cree en mí", dice una de las canciones de No line on the horizon

"No se trata de si yo creo en el amor sino de si el amor cree en mí”, “cada generación tiene una oportunidad de cambiar el mundo", "el futuro necesita un gran beso", “sólo el amor puede dejar una cicatriz como ésta”, y “nací para estar contigo” son algunos de los mensajes que Bono canta en el último álbum de U2, No line on the horizon, que saldrá a la venta en marzo.



En los 11 nuevos temas del disco, la banda irlandesa canta a Dios, el "cordero", el amor, las estrellas y los niños, entre otros temas. La primera canción da título al álbum, No Line on the Horizon, y la siguen Magnificent, Moment of Surrender, Unknown, Caller, I´ll Go Crazy if I Don´t Go Crazy Tonight, Get On Your Boots (el primer single del álbum), Stand Up Comedy, Fez -- Being Born, White As Snow, Breathe y Cedars of Lebanon.


El disco está grabado en las ciudades de Fez (Marruecos), Dublín, Nueva York y Londres, y ha sido producido por Brian Eno, Danny Lanois y Steve Lillywhite. Contiene canciones rápidas y rockeras y otras más lentas, y experimentales. La portada del disco es obra de un fotógrafo japonés, "sin línea en el horizonte del mar de Liguria", en Córcega, donde Bono tiene una casa.< La voz de Paul David Hewson, conocido por su nombre artístico Bono, la guitara de The Edge, el bajo de Adam Clayton y la batería de Larry Mullen Jr vuelven con este nuevo disco después de cuatro años del anterior, How to dismantle an atomic bomb. El autor de Where the streets have no name, conocido por su compromiso con las causas humanitarias y la lucha contra la pobreza, se ha reconocido católico en diversas ocasiones. Ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz en tres ocasiones. Está casado desde hace más de 25 años y tiene cuatro hijos. En una introducción que Bono escribió a una edición del Libro de los Salmos, el artista destacó: ”Explicar la fe siempre ha sido algo difícil. ¿Cómo se hace para explicar un amor y una lógica en el corazón del universo cuando el mundo está tan lleno de fracasos? ¿El libre albedrío nos ha crucificado también a nosotros?”. Sobre los salmos, añadía: "me han preparado para comprender la honestidad de John Lennon, el lenguaje barroco de Bob Dylan y Leonard Cohen, la garganta clara de Al Green y Stevie Wonder. Cuando escucho a estos cantantes, me uno a una parte de mí para la que no tengo explicaciones... mi alma, supongo". "Palabras y música han hecho de mí lo que unas sólidas e incluso rigurosas argumentaciones no habían logrado alcanzar, me han introducido en Dios, no en la fe en Dios, sino más bien en un sentido tangible de Dios”, señalaba. En otra ocasión, el compositor declaró: "Sabemos que todo esto es un negocio y hay una poderosa industria detrás de él, a la que a menudo la palabra arte poco le importa; yo soy el primero en saberlo, veo que el éxito corrompe y a mí también, inevitablemente, pero sigo aquí, ¿sabe por qué? porque el rock tiene un poder enorme". "Ya lo he comentado en más de una ocasión pero nosotros no somos como John Lennon, esa historia de paz y amor; estamos mucho más cerca de esa idea “punk” según la cual el rock puede cambiar el mundo porque los políticos jamás lo harán -explicaba-. En mi caso personal, además, tendría que añadir que soy católico y ejerzo de irlandés comprometido”.

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De Colores