sábado, 12 de enero de 2008

El síndrome de la clase de inglés



Me resulta obligado pedir perdón por la ausencia y el silencio de los últimos tiempos... me gustaría entonar un "no volverá a pasar" pero no está bonito mentir a conciencia y me temo que este camino va a distanciar mis huellas...

"Motivos ajenos a nuestra voluntad" como dicen las compañías importantes cuando van a lavarse las manos después de tres horas de retraso...

Así son las cosas... es lo que toca y prefiero quedarme con la capacidad de disfrutar de lo poco a sucumbir al Síndrome de la clase de inglés.

Esta expresión, de acuñación casera, vamos una invención pura y dura me sirve para lo que me pasa con muchas situaciones, muchas cosas y demasiadas personas...

Es lo mismo que me pasaba de pequeña.

Mis padres se empeñaban en apuntarme a clases de inglés extra-escolares durante el recreo de mediodía, vamos, durante El Recreo!

Esa hora mágica de cada día donde se cocía lo verdaderamente importante del colegio: 4ºA ha vuelto a arrasar a 4ºB al baloncesto, los polis han vuelto a perder frente a los cacos o Fulanita de Copas ha batido el record mundial de cuerda doble...

El caso es que yo... un día me quedaba jugando, otro la comida se me hacía bola y no llegaba a tiempo, otro estaba de "visita" en el despacho de la directora para explicarle, más bien dar explicaciones, sobre la última hazaña que se nos había ocurrido y no habíamos conseguido frenar en nuestras cabezas...

Vamos... que cuando me quería dar cuenta llevaba tres semanas sin pisar la apasionante clase de inglés... y entonces... simple y llanamente me daba vergüenza volver...

Pues eso... este post intenta vencer ese Síndrome respecto a este ciber trocito de mi...

No prometo volver puntual a la cita... sucumbiré una y mil veces porque tendré un importante torneo de canicas, hará bueno y mi naturaleza fotosintética necesitará unas horas de sol y patio o estaré castigada por alguna trastada...

Pero volveré siempre que pueda... es todo a lo que me puedo comprometer... y no estoy comprometida a comprometerme más de lo que puedo.

Me comprometo a volver y a compartir con quien quiera mi dolor de pies, mi cansancio del camino, los baches, los obstáculos, los paisajes y las personas que me voy cruzando...

Pero, por encima de todo, seguiremos compartiendo la apasionante vivencia de ser peregrina en la vida diaria.

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De Colores

6 comentarios:

Pedro dijo...

Siempre sera un placer compartir contigo el cansancio del camino, y disfrutar los paisajes.
un abrazo desde la perla del Cantabrico

pactarconelsilencio.blogspot.com

Borja dijo...

Joer, hoy mismo he entrado en mi blog casi temiendo que lo hubiesen cerrado, o que alguien hubiese preguntado si seguía vivo...

Pero me doy cuenta de cómo esto que parece una rallada cibernética, una moda pasajera, es un regalo del Señor. Porque hoy, cuando tras un tiempo "extraño" anhelo volver a mirar al Señor cara a cara para encontrar sentido a todo, y para volver a sorprenderme de todo lo que algún día descubrí el sentido, pues pone el recuerdo del blog... Y es que vivir la vida desde la alabanza, la acción de gracias y el enamoramiento de Él es siempre garantía de felicidad.

Anónimo dijo...

Espero que en este caso -si el camino que vas a emprender es el que supongo- no resulte verdad el famoso dicho de que es más placentero el camino que la morada. Porque menuda morada (con minúsculas) nos espera a los pobres ciudadanos.

Suerte en el camino!!

JJ

Anónimo dijo...
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Borja dijo...
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Borja dijo...
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