lunes, 18 de febrero de 2008

Besos y dolor de muelas



Llevo unos días con un considerable dolor de muelas... las del juicio que a mi me están volvienda loca... Nada grave pero, sin duda, muy molesto. Me cuesta abrir la boca, me molesta al comer, al hablar, al sonreir... Mis muelas se están riendo de los productos químicos más potentes que yo me meto en el cuerpo. Los antiinflamatorios me hacen el efecto de un sugus y asín llevo unos días un poco/bastante rabiosita, la verdad.

Y todo esto en medio de unos días de trabajo, de muuuuchoooo trabajo, de viajes y camapaña electoral en los que me he dado cuenta de cuántos besos se dan!!!!

Cada vez que tengo que dar dos besos pongo primero la mejilla que no me duele y luego, empiezo a temblar y a hacer aspavientos extraños intentando esconder el moflete y ofreciendo para chocar cualquier otra parte de la cabeza... Algunos sabéis que no sé dar besos... pongo la cara para recibirlos (verdad, Rodri?)

Bueno y todo este rollo? que tiene que ver...

Voy al grano! voy al lio!

El caso es que ayer, que no eran besos de campaña sino de mi comunidad, me di cuenta que el dolor de muelas es como el pecado... no sé ve... pero duele...

Puede que no salga un flemón y que nadie se dé cuenta porque la gente no va escudriñando la boca de uno (gracias a Dios!), pero está ahí... consumiéndote poco a poco... impidiéndote concentrarte en todo lo demás... puede que nadie lo note pero impide recibir, disfrutar y gozar el amor de Dios!


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De Colores