martes, 22 de septiembre de 2009

Como vivo sobrevivo




¿Cómo vivo? Vivo o sobre-vivo... A veces paso los días con sintiéndome con el agua al cuello. Haciendo esfuerzos titánicos (que paradoja, el Titanic se hundió) para no ahogarme, para no hundirme.

Paso cada día esperando que llegue el otro, o el de más allá, o aquel momento en el que las cosas serán no sé de qué manera que mi cabeza imagina, porque siempre me resulta más fácil hacer la mejor hipótesis -elucubraciones en realidad- de cómo serán las cosas, que sacarle jugo a cómo verdaderamente son hoy.

Y así me paso media vida: sobreviviendo.

Sobreviviendo a lo que no me gusta pero no busco fuerzas ni para aceptar ni para cambiar.

Sobreviviendo a mi misma y las cosas que me matan pero a las que no me atrevo a dar muerte.

Sobreviviendo a un mundo que pide a gritos ser cambiado mientras yo hago oídos sordos.

Sobreviviendo a base de bocanadas de aire cerrado en lugar de abrir las ventanas y que entre la brisa. Sobreviviendo.

Y en medio de esto tengo la certeza de que no estoy llamada a sobre-vivir sino a vivir-sobre.

No quiere decir pasar por encima de las cosas como si me dieran igual, no se trata de adoptar ese gesto autosuficiente de mirar por encima del hombro al mundo (algo que es físicamente imposible en mi caso) como a menudo intento...

No, vivir-sobre es vivir siendo consciente de que lo trascendente es y será! Quien vive-sobre... vuela... Qué maravilla poder volar con los pies en la tierra, dejando huella, haciendo camino!

La Gaceta de los Negocios 8 mayo 2009

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De Colores