viernes, 21 de junio de 2013

El Síndrome del Baile de Boda


¿Quién no ha ido a una boda y ha alargado la sobremesa disfrutando de la primera copa y ha terminado comentando las escasas dotes de bailes de algunos, la poca coordinación de otros y la total ausencia de vergüenza del padre de la novia dándolo intentando convencer al mundo de que el descendiente directo del hijo de Fred Astaire y Ginger Rogers?

Yo lo hice una vez.

Me senté, GinTolic en mano y, mientras agitaba los hielos en círculos iba comentando:

"Mira Manolita! Lo que se nota que hacía dos años que no salía! que manera de darlo todo!"

"Por favor, Jacinto! ni mi abuelo baila asi!"

"Por Dios! Has visto a Kiko y Piluchi? ¿¿¿Han ido a clase en el hotel de veraneo????"

"Atención a Rigoberto! Tiene que llevar los cascos puestos y estar escuchando otra música!!!!!"


jajajajajaja

Si, si... "jajajajajaja" Y ahora coges a tu marido y te pones a bailar en medio de la pista.

Quién se atreve a mover un sólo pie (de los brazos ni hablamos) con la mera sospecha de que "alguien" puede estar mirando y comentando tal y como uno mismo acaba de hacer hace diez minutos.

Y ahí lo tienes... toda la boda hablando hasta con el cubo de los hielos incapaz de echar ni medio baile. Y te vas a casa con dolor de pies de estar de pie como un pasmarote y además, con dolor de cabeza de tanta tontería como has dicho y escuchado.

He aquí el Síndrome del Baile de Boda.


Muchas veces, casi siempre, cuando criticamos o hablamos de otros, los interesados no llegan ni a enterarse! A nada que uno sea un poco hábil en lo de dar rienda suelta a la sinhueso, sabe hacerlo de modo que, mientras le comentas a tu amiga Cuca lo espantoso del tocado de Pocholi que parece un pavo real, al cruzarse la mirada tu sonrisa le dice: "Qué ideal estás!"

No importa, Pocholi casi nunca se entera y puede ponerse un jarrón a lo Carmen Miranda e ir tan contenta pensado que es la más mona del lugar. Sin embargo, intenta ponerte uno! imposible! En tu cabeza se escucha "Pavo Real, Pavo Real!"

Pues este es el gran peligro de criticar, de hablar mal de otros, incluso, simplemente de juzgar internamente y "despreciar" a los demás. El daño que nos hace a nosotros mismos!

Cada crítica a otro es una losa sobre nosotros mismos. Cada juicio, cada desprecio, es una cadena con con el grillete puesto en las alas de nuestra libertad interior, nuestra paz y nuestra capacidad para atrevernos a ser nosotros mismos.

Es quedarte sentado. Sin bailar.

Por eso, ahora, procuro bailar de las primeras. Me lo pongo todo encima: gafas, sombreros y hasta marabúes! Bailo con mi marido como si fuera Carlton Banks en el último capítulo del "Príncipe de Bel Air".

Sólo así, dándolo todo en los diez primeros minutos, puedo ayudarme a mi misma y no caer en la tentación. Sólo así puedo combatir el Síndrome y quedarme con el baile y la boda!

Así que, señoras y señores música y...

.... a bailar!


De Colores

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial!!!!! Me ha encantado. Marisa

Borja dijo...

Genial!! Me ha encantado...

Simplemente no he entendido lo de Carlton Banks... Acaso no bailo igual? :D

tq

PD: Acabo de darme cuenta que desde el teléfono no se añaden los comentarios... el post anterior tambié me encantó!

Jaime dijo...

Uno de los dos se alegra sin duda de este nuevo ¿propósito de junio?... Nooo, durará más!

Por cierto, yo quiero ver a Borja bailar "it's not unusual...". Me lo grabarás con el móvil la próxima vez?