martes, 17 de julio de 2007

Vaciando la mochila



El viaje del peregrino empieza en el mismo momento en el que, fiado de una promesa, sabe que emprenderá camino...

No habrá un instante mágico en el que como en lluvia de estrellas entre el humo y las luces desaparezca quien soy en mi día a día y aparezca una especie de barbie con el kit del peregrino patrocinado por Quechua...

No... no habrá un abrir y cerrar de ojos mágico que cambie las piedras de mi yo cotidiano por camisetas, cantimplora y remedios caseros contra el calor y las ampollas.

Hoy sé que ya tengo que empezar a sacar todas las piedras con las que voy cargada, los pesos que me pesan y me arrastran en el caminar cotidiano...

Porque el camino necesito emprenderlo con ilusión y -si puede ser con alegría-, pero sobre todo con confianza y paz porque es grande la promesa y más grande aún será en realidad porque de Quien me fio simpre supera y desborda lo que alcanzo a intuir.

De Colores