miércoles, 24 de octubre de 2007

Regalos y Promesas







"...de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar;
y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo"
(Ez 36. 25-26)

Este es el lema que el Señor nos regala este año al Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Madrid. ¡Me gusta! El fin de semana pasado he estado en la convivencia que, entre otras muchas cosas, me ha permitido profundizar y saborear esta Palabra en más profundidad.

Este post corre el riesgo de ser muy extenso y luego Jaime me regaña y con razón.

Así que tan sólo compartiré con vosotros dos o tres cositas de las muchas que me he traído de vuelta grabaditas en mi corazón.

"... de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar"

Es el Señor el que me purificará...

De nuevo me dice "Yo rellenaré los valles y allanaré las montañas. Te mostraré mis sendas"

¡Qué regalo y cuánta esperanza al pararme a ver no lo que queda sino lo que el Señor ya ha ido purificando en mi desde que le dejo (o intento dejarle)!

Purificación... pureza... las cosas puras... las personas puras... Borja ha hecho una preciosa reflexión sobre esto y yo no lo voy a explicar mejor.

"y os daré un corazón nuevo"

No dice: te arreglaré el corazón, te haré unos remiendos y apaños para que vayas tirando, mejoraré tu corazón... Y es que el Señor nos dá el Corazón de Cristo!

He de ser sincera y reconocer que esta idea me bloqueó... Me sentía como si a mi motillo de 50cc. le quisieran poner un motor de 2´5! Sentía que en la primera recta en la Castellana, al acelerar, se me iba a ir cayendo todo a pedazos!

El Corazón de Cristo en mi... es demasiado... Pero así es Dios... DEMASIADO!
"y os infundiré un Espíritu nuevo"

Ni más ni menos que el Espíritu Santo... infundido en mi... que bonito... in-fundido... Dios entrando hasta lo más profundo de mi humanidad, fundiéndose conmigo para que el hombre -en este caso la mujer- sea, ante todo: hija de Dios, para vivir una vida nueva!

Vida nueva que no es una incógnita sino una Promesa... y es que de esta convivencia me llevo el regalo de ver y vivir los mandamientos de una manera nueva.

Os invito a que releais los mandamientos siendo conscientes de que en castellano el imperativo y el futuro son iguales... De esa manera el Shemá Israel ha dejado de ser una meta inalcanzable para convertirse en una promesa para mi vida por la que no puedo sino darle gracias al Señor desde lo profundo de este nuevo corazón!

Escucha, Israel:
El Señor, nuestro Dios, es solamente uno.
Amarás al Señor, tu Dios,
con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.
Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria,
se las repetirás a tus hijos y
hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino,
acostado y levantado.
Dt 6, 4-7

Se me llena el corazón de gozo... ante esta Promesa sólo puedo bendecir al Señor, alabarle y darle gracias!

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De Colores

4 comentarios:

Jaime dijo...

Qué bendición de post. Sólo me apetece añadir un recuerdo, y luego volverlo a releer.

Al joven profesor de Tubinga Joseph Ratzinger le gustaba decir que la ley de la sobreabundancia era esencial al cristianismo. En el exceso se revela lo que es Dios y lo que somos nosotros. Cuando nos pasan cosas exageradas descubrimos a Dios, a nada que pongamos de nuestra parte.

Que Dios os bendiga.

CARLOTA dijo...

Gracias por el post. En mi grupo que empezamos el lunes con rodrigo al mando, tambien empezamos hablando sobre la vida nueva, y llevo desde el lunes dandole vueltas a la cabeza, y no se con tantos cambios que estoy teniendo en mi vida creo que necesito de el para encontrar la verdadera vida nueva, y no me estiendo mas que si no, bueno besos, y haber si nos vemos pronto.

Anónimo dijo...

Muchas gracias, super Ainhoa.
Me gusta todo, pero el final me recuerda que Susana y yo lo queremos poner en un cuadro, en la entrada de casa.
Un beso.

Eduardo

Escucha, Israel:
El Señor, nuestro Dios, es solamente uno.
Amarás al Señor, tu Dios,
con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.
Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria,
se las repetirás a tus hijos y
hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino,
acostado y levantado.
Dt 6, 4-7

Raquel dijo...

Con cuánta bendición cae la Palabra sobre mi corazón...
Gracias por hacer de profeta en mi vida.
Un besazo de colores!
PD: No olvido tus peticiones. Por mi parte, aún no he conseguido terminar la tarea.